Gran parte del éxito dependerá del papel que desempeñen los docentes; quienes tendrán que asumir un nuevo papel de mediador entre estos recursos multimedia y el alumnado. Su tarea no terminará aquí, ya que además tendrán que formar a los estudiantes para que desarrollen la capacidad de interactuar de forma crítica con estos medios digitales. Todo un reto.
A corto plazo, los diferentes soportes tecnológicos serán una herramienta cotidiana con la que se accederá a los contenidos educativos. No obstante, la digitalización educativa no consistirá única y exclusivamente en dotar de herramientas tecnológicas a la comunidad educativa (profesorado y alumnado). Para que haya una transformación real del sistema educativo mediante el uso de las nuevas tecnologías hay que tener en cuenta varias aspectos, entre los cuales destacan:
- La formación del profesorado. El término educación 2.0 no incluye sólo los recursos tecnológicos, sino también un cambio en el enfoque metodológico del aprendizaje. Sin duda, esta revolución digital pondrá a prueba al profesorado ya que las nuevas tecnologías están transformando el modo de transmitir y recibir los contenidos educativos.
- Los contenidos curriculares. En este punto administraciones educativas y empresas editoriales deben dialogar para proporcionar, tanto al profesorado como a las familias, unos contenidos educativos digitales de calidad adaptados a las características del nuevo contexto educativo. La introducción de los nuevos soportes tecnológicos en las aulas no debe plantearse como una sustitución total de libros y cuadernos, sino como el inicio de un nuevo ciclo en el que ambos formatos deberán buscar su espacio, convivir y complementarse.
